Antes de la frontera con Francia hay un pueblo llamado Bausen que esconde en otoño este tesoro, el bosque de Carlak.

Caminos llenos de magia que nos hacen sentir en otro lugar, como si esta belleza no fuese propia y la hubiéramos sacado de algún recuerdo de una película.

No merece la pena vivir el otoño en la montaña?